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GRANDES EVENTOS. LA FIESTA QUE SIEMPRE ESTARÁ CON NOSOTROS...

hace 2 días
5 min de lectura

Del 3 al 6 de septiembre de este año se celebró en Moscú el IX Congreso Internacional de Traductores Literarios que reunió en la Biblioteca de Literatura Extranjera de Moscú a más de 180 traductores, filólogos, profesores y editores, procedentes de 42 países. Fue un gran evento intelectual que cada dos años organiza el Instituto de Traducción con el apoyo del Ministerio de Desarrollo Digital, Comunicaciones y Medios de Comunicación de la Federación Rusa. En la sesión plenaria escuchamos los discursos de bienvenida y presentaciones de escritores y filólogos sobre el desarrollo de la literatura y la lengua rusas: de nuestra anfitriona, la directora general de la Biblioteca de Literatura Extranjera Marina Zajarenko; el estadista y figura pública, editor, productor y gestor de medios de comunicación Vladímir Grigóriev; el escritor Maxim Zámshev (interesantísima presentación titulada “Los pasos de la literatura rusa en el siglo XXI, cuál será el siguiente”); el traductor italiano Paolo Nori (“¿Para qué leo novelas rusas?”, con la respuesta dada en el mismo discurso ovacionado por el público: la literatura rusa abre heridas que sangrarán durante mucho tiempo y nos impulsarán a cuestionarnos constantemente); el poeta Maxim Amelin (“Sobre el arte de la traducción”); el profesor Maxim Krongauz, quien presentó el análisis del concepto del lenguaje puro y sustratos substardard, relegados tradicionalmente a los márgenes de las normas literarias; finalmente, el director ejecutivo del Instituto de Traducción Evgueni Reznichenko dio por inaugurado el Congreso. El tema central esta vez fue “La traducción literaria como recurso clave de la diplomacia cultural”. No puede haber un eslogan mejor que este: hoy más que nunca, somos conscientes de lo fundamentales que son los lazos humanitarios: sin ellos es imposible el entendimiento mutuo entre personas y naciones. La literatura desempeña un papel crucial en el intercambio cultural, pues de ella los lectores de diferentes países extraen conocimiento y emociones, y a través de ella se transmiten los sentimientos de corazón a corazón.


Aquí estamos las representantes de América Latina: Mar Gámiz (México), mi persona, Irina Luna (Colombia), nuestra querida traductora Marcia Gasca (Cuba) y Carla Cornejo (Ecuador), cuyas publicaciones compartimos con mucho gusto en las redes sociales.


Durante el receso departimos alegremente mostrando nuestras credenciales.


Aquí pongo la mía que me acredita como participante invitada; la voy a guardar con mucho cariño, como también guardé las anteriores junto con los materiales de otros congresos.

 

Siguieron después las sesiones temáticas. Se presentaron más de 120 ponencias en las secciones: “Traducción de prosa”, “Traducción de poesía”, “Literatura infantil, cómics, teatro y cine”, “Teoría, secretos y escuelas” e “Historia y diálogo generacional. Siglo XXI”.


El poeta y traductor argentino Omar Lobos habla de la traducción de “Almas muertas” de Nikolái Gógol al español.


Carla Cornejo plantea un interrogante: ¿cuáles son los problemas que enfrenta el poeta y el traductor en el traslado del contexto nacional y cultural a una traducción poética?


En el primer plano de la foto vemos al catedrático, filólogo, rusista y célebre traductor de literatura rusa al español Rafael Guzmán Tirado. A sus numerosos títulos se les podría sumar varios doctorados: en Filología Rusa, en Filología Hispánica y en Ciencias Filológicas. La lista de sus traducciones incluye las recientes obras de Evgueni Vodolazkin y “¡Hola, Sasha!” de Dmitri Danílov, publicada en sus dos versiones: en castellano peninsular y en español “mexicano”, ¡la diversidad lingüística del idioma presente! En esta ocasión Rafael disertó sobre la traducción de textos irónicos (con base en las obras de autores contemporáneos).

En la misma foto, por allí atrás, estoy yo chismoseando con el representante de la República de Kirguistán Nurlambek Kalybékov sobre los derechos de autor de Chinguiz Aitmátov, autor de las bellas novelas “La nave blanca”, “¡Adiós, Gulsarí!”, “El patíbulo”, “Madre Tierra” y muchos otras.

Los traductores Marcia Gasca y Alejandro Ariel González presentaron sus ponencias, que son respectivamente: “Edición de la literatura rusa en Cuba, su pasado y presente” y “El papel del traductor en un mundo multipolar”. También expuse mi tema “El grupo de traductores españoles de Moscú” que pienso volver a presentar próximamente en español bajo un título un tanto diferente: “Voces del exilio republicano. Augusto Vidal Roget y el grupo de Moscú”.

El programa incluía también varias mesas redondas: “La tentación de la inteligencia artificial” sobre los desafíos que plantea la IA al traductor, en la que Rafael Guzmán Tirado desarrolló el tema sobre los pros y los contras del nuevo recurso en la traducción literaria; un debate sobre los vínculos culturales entre Rusia y China con la proyección de la película “Rusia y China: un viaje literario mutuo”, y una charla sobre “Mandelstam como traductor y los traductores de Mandelshtam”, dedicada al aniversario del poeta, con participación de Astier Basilio, un traductor brasileño quien elaboró una estrategia muy peculiar de traducir poesía de forma cantada que, a pesar de priorizar la música, el ritmo y la métrica, conserva la fidelidad al texto.



El ilustre traductor argentino Alejandro Ariel González, galardonado con el premio ReadRussia, es una de las personas clave en la rusística iberoamericana: el número de sus traducciones del ruso al español asciende a 70 títulos que se editaron en Argentina, España, Colombia (¡por Poklonka Editores!), Chile y Rusia; se les debe agregar 40 investigaciones y reseñas críticas sobre la literatura rusa, publicadas en México, Brasil, Japón y otros países.  Miembro del Consejo de Directorers de la Sociedad Internacional Dostoievski y de varias revistas especializadas, tradujo las obras de: Lev Shéstov, Nadiezhda Teffi, Lev Vigotski, Leonid Andréev, Mijaíl Bulgákov, Iván Bunin, Antón Chéjov, Fiódor Dostoievski (El doble, Noches blancas, Memorias del subsuelo y otras), Nikolái Gógol, Aleksandr Herzen, Aleksandr Kuprín, Lev Tolstói, Alekséi Tolstói y Tatiana Tosltaia, Marina Tsvetáeva, Iván Turguenev, Evgueni Zamiatin, entre muchos otros autores.



La tremenda comilona en la cena de bienvenida, en la Sala Oval de la Biblioteca que nos acogió.


Finalizó el gran evento con la ceremonia de entrega del premio Read Russia que tuvo lugar en la Sala de Demostración de los emblemáticos grandes almacenes GUM, pero justo unos minutos antes aprovechamos la ocasión para tomarnos una foto, con la Torre Spásskaya del Kremlin y la Catedral de San Basilio como telón de fondo.

Los galardonados de este año fueron Bai Zenghong (China) por su traducción de prosa clásica, József Göretić (Hungría) por su traducción de prosa contemporánea y Zoran Kostić (Serbia) por su traducción de poesía y la compilación de una antología en dos volúmenes de poesía rusa de los siglos X al XXI.


Este año, el Instituto de Traducción celebra el decimoquinto aniversario. Durante quince años, gracias al IT, pudimos adquirir un invaluable apoyo, enriquecer y compartir las buenas y malas experiencias, hacer nuevos amigos, personas afines y colaboradores. Queremos expresar una profunda gratitud por su inestimable contribución a nuestra causa común, por su calidez, gran calidad profesional y esfuerzos para restablecer los lazos culturales y humanos más allá de las fronteras.





 
 
 

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