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EVENTO DEL 28 DE ABRIL, FILBO 2026

El pasado 28 de abril, en el marco de la programación de la FILBO 26 y de acuerdo con la agenda de la editorial Poklonka Editores, departieron sobre una novedad de esta editorial, la novela “La estrella y la cruz” de Dmitri Lijánov, traducida por la escritora y poeta cubana Anna Lidia Vega Serova, dos ilustres invitados de la feria: el escritor, traductor y diseñador gráfico colombiano Mauricio Loza y el gran librero y asiduo lector Camilo Rico. Los dos resaltaron los puntos cruciales de la novela que les causaron más impresión y que decidieron compartir con los numerosos asistentes a la charla.

Camilo fue el primero en tomar la palabra, pues se considera conocedor de la obra de los dos Lijánov, padre e hijo, pues ya había presentado anteriormente “La imperdonada” de Albert, traducción de Alejandro Ariel González, y “Bianca. La vida de una perra blanca” de Dmitri, traducción de Marcia Gasca, cuya lectura transforma literalmente al lector por ser tan emotiva y tan especial con los paisajes. Esta vez quedó sorprendido por una extraordinaria precisión de la prosa de Dmitri, porque hace ver y hace sentir unos lugares muy lejanos en el tiempo y en el espacio. Por cierto, nos dedicó un comentario muy grato por medirnos a una tarea, al parecer, imposible en la actualidad, la de promover a autores rusos contemporáneos, casi desconocidos en el medio hispanohablante, salvo unas cuantas excepciones. Nos deseó que crezcamos y nos consolidemos en el proyecto que venimos desarrollando desde 2014. ¡Aprovechamos para agradecerle sus palabras!

Mauricio confirmó la impresionante belleza de la prosa de Lijánov aun en los episodios más cruentos de la guerra, la que también tiene unos momentos elevadísimos que se advierte en las descripciones del mundo pagano.

»Es una obra compuesta por dos líneas de tiempo; la primera se remonta al siglo IV d.C., los últimos tiempos del Imperio Romano, y la segunda sucede en los años 80-90 del s.XX, durante la guerra de la Unión Soviética con Afganistán y los años siguientes que corresponden a la caída de la URSS, una coincidencia muy interesante porque fueron dos momentos del final del mundo: el final del mundo pagano, por un lado, y el final del imperio soviético, por el otro. Es una de las coincidencias muy relevantes para los tiempos que corren, pues actualmente nos estamos acercando a otro fin del mundo, el que se está mutando y cambiando y esperamos que sea para bien.

»Sí, son dos momentos históricos, muy distantes y protagonizados por dos personajes distintos: Cipriano por el lado antiguo y ubicado en Antioquía, y Sashka en la guerra de Afganistán a la que llega por el afán de vengar la muerte de su padre. Lo fascinante de la novela es su poder de formación, porque observamos a los personajes desde su infancia hasta la madurez; conocemos a los padres de ambos, sus inicios, su niñez, formación y sensibilidad.

»La leyenda de Cipriano es muy conocida dentro del cristianismo; es la de un niño tocado por lo divino, un hechicero y sacerdote de Apolo, quien recorre todo el aprendizaje desde muy pequeño y termina convertido en un obispo cristiano hasta que muere martirizado a sus cuarenta y pico años.

»En realidad, son dos novelas que se podría leer por separado, pero lo bello de ellas son las analogías entre las dos líneas del tiempo, que se relacionan y se van entretejiendo, se van intercalando dentro de la estructura de la novela con un propósito que se revela al final, como una “cremallera” narrativa.

»Igualmente se debe destacar el magnífico trabajo investigativo que hizo el autor, tanto de lo soviético y de lo militar por la cantidad de detalles sobre cómo se llevaba a cabo la guerra, con qué tipo de armamento y cuáles fueron los movimientos bélicos, así como en la recreación de lo pagano, además, con la magia de ese mundo encantado que todavía conservaba el vínculo con la naturaleza a través de los ritos y sacrificios; esta es la parte más bella de la novela que contrasta con la guerra en Afganistán, lo cual es dificilísimo para novelar.

»Hay varios elementos que sostienen los dos vértices cuando se lee esta novela de estructura pendular: los saltos del siglo XX al siglo IV, como en el juego de niños con una bolita que se tira hacia arriba y se procura coger con un recipiente al caer (que, por cierto, así se llama, “bolita bolita”); la belleza de lo fantástico, de la magia pagana plasmada en una prosa preciosa.

»Es que en aquella época era parte de la realidad: la sibila, la loba, el fauno... No era algo inventado o mitológico, todavía vivían en este mundo hechizado... Como cuando la sibila Manto le ordena a Cipriano que mate al fauno, porque según ella, es una bestia, y Cipriano tiene dudas y siente piedad hacia él, porque cree que es más humano y tiene un corazón.


»Ya se ha dicho que es una novela de formación, solo falta agregar que es una novela de formación espiritual, porque comenzamos con un politeísmo, un cristianismo no muy convincente, y por el lado soviético, comenzamos con el materialismo, y terminamos con las dos líneas narrativas en una apoteosis cristiana que aclara las intenciones del autor: la transformación de un hombre viejo en un hombre nuevo, porque la novela está basada en la vida de un amigo muy cercano de Lijánov, el señor Valery Burkov, un guerrero soviético convertido a un guerrero de Cristo, representado por Sashka que llega a ordenarse como monje con el nombre de Cipriano. Es lo que le dio a Lijanov el material para construir la novela.

»Es una novela de conversión, pero la iglesia que conocemos no es la iglesia de Cristo, es sobre Cristo y producto del fauno... Al menos esta es mi opinión (la de Marcelo). Recordemos el momento en que visita a su compañero de guerra, compañero del hospital, o la relación con la pitonisa que perdió a su hija y vive dedicada a la brujería, un camino largo que también recorre Cipriano antes de llegar a la fe, pasando por todo el dolor que implica la conversión y ver la inefectividad de su magia y  hechizos,  todo ello para estar con Justina, que es otro personaje de la novela.

»Los dos, Cipriano y Sashka, retoman tanto los aspectos de su biografía como los de su contexto. Cipriano decide hacer resonancia de una fe que nunca antes había conocido y de la que supo cuando se encontró con un esclavo y se dio cuenta de la humildad de su creencia y la ferviente fe que sentía. Ese fue el primer quiebre en su vida que lo condujo finalmente hacia el cristianismo. Y lo mismo le pasa a Sashka en muchas ocasiones, como inicialmente en sus coqueteos con el espiritismo. Hay un episodio muy divertido, cuando a la mesa parlante con una güija y en compañía de unos personajes extraños (solo podemos sospechar de algunos), en esa sesión emerge una  mano oscura de otras creencias.

»Es un comentario político en esta novela, Stalin aparece como alguien muy tranquilo, muy ecuánime, que hace predicciones, porque nombra a un tal Vladimir que va a subir al poder luego de Eltsin, y después Alekséi. Bueno, ya estamos en el terreno de especulación. Creo que podemos mencionar la figura del diablo, presente en las dos líneas narrativas, como los dioses paganos en una de ellas, lo cual funciona muy bien estéticamente, y en la otra, cuando Sashka está en camino de conversión, aparece en su casa y le pregunta si ha matado y a cuántas personas ha matado, y es uno de los episodios más fascinantes de la novela; el demonio intenta quebrarlo, derrumbarlo en su fe y hacerlo dudar de lo que está construyendo.

»Es una descripción muy precisa del demonio, el olor a azufre, y la de otros demonios, los del séquito en el sitio ritual, es una parodia que produce temor, basta con imaginar esta escena en el cine. Creo que Lijánov disfrutó mucho escribiendo esta novela.

»Otro aspecto que me gustaría resaltar es la precisión con otras lenguas, que puede parecer apabullante para algunos lectores. Los nombres de los capítulos están en su idioma originario: en griego antiguo, latín, inglés, árabe o ucraniano. Y lo que puede apabullar aún más es la precisión temporal y para ello echa mano de otros calendarios. Vemos a un autor que logra mucha precisión lingüística y cronológica, gracias a una investigación exhaustiva.

»Es una novela pacifista, va en contra de la guerra, contra su poca transparencia, contra la falsa idea de la paz. La guerra en que se metió la URSS duró diez años y quizás fue lo que melló el poder y contribuyó a la caída de la Unión Soviética.  Nos muestra la crueldad, el sinsentido de la guerra. Finalmente, Sashka, un guerrero, no se siente como un héroe a pesar de recibir su alta condecoración, no lo asume como un mérito; lo toma con humildad lo cual también está matizado: se percibe como mucha dignidad y fortaleza.

»Me gustaría resaltar el cariño con que Lijánov trata a sus personajes, la sensibilidad de Cipriano quien acepta con humildad su fracaso cuando intenta emplear todos sus poderes para seducir a la casta Justina a petición de Aglaid. Convoca todas las fuerzas y aun así, fracasa en su intento, lo cual deja la primera grieta en sus creencias paganas.

»Y lo que invoca él produce la plaga, es algo muy bien representado en la novela: la relación entre la maldad y la enfermedad, o la relación entre la enfermedad espiritual y la enfermedad física, la idea de que lo demoníaco venía con la enfermedad. Por ello se lleva todos sus libros de magia en una carretilla y les prende el fuego.

»Hay otra cosa poderosa: además de Sashka, el autor nos retrata a varios de sus compañeros, en el campo de batalla y en el hospital, mutilados, los hombres de la Gran Rusia quienes tratan de vivir su vida, en la Unión Soviética que se cae, la vida se hace más dura. Entre ellos recuerdo al Lunático, uno de estos personajes secundarios.

»Todos los personajes secundarios... Lijánov los cierra, algunas veces son finales muy tristes, suicidio, asesinato, muerte natural.

»Hay muchos ecos entre una línea y otra. El nombre de Félix aporta algo muy particular porque significa “feliz”, que no es solo la felicidad de la conversión sino la del martirio. La entereza con que recibe el martirio conmueve hasta a los legionarios romanos. Es una constante de los personajes de esta novela, poseedores de mucha dignidad, de entereza y dignidad.

»Lijánov nos compartió un video en el que destaca también una gran labor de la traductora, que se le midió a una prosa tan difícil, llena de referencias históricas, a pesar de las precarias condiciones en que le tocó trabajar.


 
 
 

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