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CENTENARIO DEL CÍRCULO DE PRAGA. ROMÁN YÁKOBSON: ENLACE ENTRE ÉPOCAS.¿Qué sabemos de uno de los más grandes lingüistas del siglo XX?

Román Ósipovich Jákobson (Moscú, 28 de septiembre [10 de octubre], 1896 - Cambridge, Massachusetts, 18 de julio de 1982), lingüista, profesor y erudito literario ruso-estadounidense, uno de los más grandes lingüistas del siglo XX / es.wikipedia.org
Román Ósipovich Jákobson (Moscú, 28 de septiembre [10 de octubre], 1896 - Cambridge, Massachusetts, 18 de julio de 1982), lingüista, profesor y erudito literario ruso-estadounidense, uno de los más grandes lingüistas del siglo XX / es.wikipedia.org

Texto: Ilyá Pozhidáev

¿Sabías que?

Orígenes y Legado

Román Yákobson fue uno de aquellos afortunados que se beneficiaron de un derecho de nacimiento en cuanto a la educación, el entorno y la situación económica. Nació en Moscú el 10 de octubre (según el calendario gregoriano, el 28 de septiembre) de 1896. Las tormentas de la revolución aún no habían estallado, y la familia de este joven inquisitivo contaba con todo lo necesario para brindarle a su hijo una excelente educación. El padre de Yákobson era ingeniero químico y comerciante de primer gremio (una combinación poco común pero prometedora), y su madre fue una de las alumnas más brillantes de Piotr Ilich Chaikovski. Una mente pragmática y una pasión por lo sublime —características humanas aparentemente excluyentes— estaban inextricablemente fusionadas en la naturaleza de Román Ósipovich.

La temprana fascinación por la literatura clásica, rigurosamente encauzada por los cánones bien establecidos, se fusionó con la pasión por los audaces experimentos futuristas. Es más: con la pasión por los fundamentos del futurismo, y en particular, por los conceptos de la Escuela de Járkov, fundada por Alexánder Afanásievich Potebnya, miembro correspondiente de la Academia Imperial de Ciencias de San Petersburgo. Jákobson, tras años de ardua investigación, concluyó que sin la investigación lingüística ucraniana, no habría nacido la valiente poesía bolchevique en ruso, con Mayakovski y Jlébnikov a la cabeza. Para Jákobson, no hay disgregaciones ni abstracciones sin sentido en una obra literaria. El Jinete de Bronce, el Gallo de Oro: resulta que estos los manuscritos de estos ídolos no cobraron vida espontáneamente, sino en el momento de mayor tensión emocional que requiere al máximo de una acción más activa.

El estrecho contacto con los futuristas y la vanguardia enriqueció a Jákobson y direccionó su pensamiento académico durante muchos años. Sin romper con su herencia clásica previamente acumulada. Así, dedicó un ensayo con el sonoro título "Sobre la generación que desperdició a sus poetas" (1930) a Mayakovski, y de paso a sus contemporáneos. La vanguardia y el futurismo se caracterizan por la constante creación de nuevas formas poéticas, de una nueva mitología; en cierto modo, incluso enfocada en la mitología antigua, la mitología de los tiempos épicos. Además, al igual que los héroes románticos del pasado, Mayakovski, Jlébnikov y Blok se rebelaron contra la estabilidad filistea, como contra la basura que había que desechar. De esta manera caprichosa, logró —y, al parecer, con bastante éxito— enlazar las épocas clásica y la revolucionaria. No es de extrañar, después de todo, que Jákobson mantuviera una estrecha relación con el círculo eurasianista. Ni siquiera se trata de la “poesía y prosa, hielo y fuego” de Pushkin: se trata de Europa y Asia, que nunca deberían unificarse, pero lo hacen.

Pero la cumbre de su actividad creativa se considera, con razón, su teoría del modelo funcional de la comunicación, resumida en su último informe "Lingüística y Poética" (1960). Según Jákobson, el lenguaje, como medio de comunicación entre personas, posee una función poética central. En pocas palabras, el lenguaje humano no solo busca la transmisión mecánica de un mensaje, como ocurre, por ejemplo, con el canto de los pájaros, sino también transmitir las características de los objetos en cuestión. La riqueza de nuestro lenguaje reside en la multiplicidad de sus funciones: comunicativa, apelativa, poética, expresiva, fática (destinada a apoyar el acto mismo de la comunicación) y metalingüística. Cuanto más completo y multifacético es un lenguaje, más metafórico y, al mismo tiempo, más preciso, claro, compacto y sistematizado es. Es importante tener presente que no solo las metáforas, sino también las metonimias (frases figurativas intercambiables) son significativas. Enriquecen el lenguaje oral y escrito tanto como las metáforas individuales.

Reconocimiento mundial

En 1920, Jákobson, de 24 años, viajó a Praga como parte de la misión diplomática soviética. Hasta 1929, no solo mantuvo la ciudadanía soviética, como muchos otros intelectuales en la misma situación, sino que también trabajó activamente para la URSS. Fue entonces cuando aparecieron las palabras de aprobación sobre  «Romka Jákobson» en el poema que Mayakovski dedicó al camarada Nette (un hombre, no un barco). «Romka», sin embargo, tenía más conchas que un galápago. En 1926, cofundó el posteriormente famoso Círculo Lingüístico de Praga y, tras defender su tesis sobre la poesía épica popular serbocroata en la Universidad Alemana de Praga en 1930, decidió mudarse a la pequeña ciudad universitaria de Brno al año siguiente y consagrarse a la docencia.

La decisión resultó ser la correcta. Recibió numerosos premios, órdenes y títulos honoríficos, incluyendo la membresía plena en varias academias, desde Serbia hasta Estados Unidos. Incluso fue mencionado entre los verdaderos aspirantes al Premio Nobel de Literatura de 1962, algo bastante singular para un erudito literario y lingüista de orientación teórica. Conectó brillantemente diversas épocas literarias y artísticas en su trabajo analítico. Se distinguió en continentes completamente diferentes, ideológicamente diametralmente opuestos, en especial durante la Guerra Fría. Aunque se encontraba en el exilio, logró convencer de sus enseñanzas a ambos bandos a los dos lados de la Cortina de Hierro.

Sin embargo, el aura de numerosos premios y distinciones se opaca ante las menciones aparentemente casuales de Jákobson en un par de poemas menores de Mayakovski. Román Ósipovich, por cierto, también incursionó en la versificación. A los 19 años, publicó una obra futurista bajo el seudónimo de "alYagrov" titulada "Distracción", que comenzaba así:

Udusha yanki arkán / Kankán armiank / Dushayanki kitayanki / Ka i tak i nikaya / Armiak. (en ruso tampoco se entiende por los neologismos, o jitanjáforas como en este caso)

Años después, no rehuyó los epigramas cáusticos sobre sus amigos y camaradas. Jákobson no obtuvo tanto éxito en el servicio a Euterpe, la musa de la poesía lírica, mas las frases «Ha llegado la era de la RSFSRa», «Amamos a todos, pero a nosotros mismos sin medida» y «El sol sale y se pone, pero el apartamento está vacío» permanecen. Al igual que los chistes mordaces, como el de Nabókov, quien, a pesar de ser un escritor importante, no pudo llegar a ser director del Departamento de Literatura Rusa, como tampoco un elefante —¡un animal enorme!— pudo llegar a ser director del Departamento de Zoología.

 El lugar de Jákobson en el departamento académico nunca estuvo ni está en duda. Falleció el 18 de julio de 1982, pero su escuela sigue viva. Los estudiantes estadounidenses y sus propios estudiantes estudiaron y continúan estudiando clásicos rusos y literatura universal en general, con énfasis en el estructuralismo, la semiótica y el psicoanálisis. Después de todo, el lenguaje, con toda su riqueza, no es información transmitida mecánicamente, ni la suma de datos recopilados arbitrariamente. Se trata de mensajes interconectados imbuidos de contenido, emoción, imágenes y abundancia de significados. Quienes se han inspirado en las obras literarias y filológicas de Jákobson lo entienden perfectamente.




 
 
 

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