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Preguntémosle a Jacobo

Actualizado: 4 nov 2023

Conversación informal sobre la lectura geométrica, literatura inexistente, consenso y castración

Tomado de: ttps://gorky.media/context/sprosite-yakova/?ysclid=logbhf0a64785027581




La editorial rusa NLO (Novoe Literaturnoe Obozrenie) y la editorial independiente colombiana Poklonka Editores publicaron, respectivamente en ruso y español, el libro del guionista Pável Guelman “Las reglas del filósofo Jacobo”. Este tal Jacobo, un “filósofo” al margen de la sociedad, que todo el tiempo vive situaciones ridículas y absurdas pero divertidas. Jacobo es un sabio dotado con un dechado de vicios: es envidioso, vanidoso y se lo pasa buscando un oficio que le dé de comer. Algunos de los seguidores de Pável en Facebook, donde Jacobo hizo su primera aparición, confiesan que el filósofo ha llegado a ser miembro de sus familias; el músico Alekséi Paperny compuso una canción dedicada a este curioso personaje y el escritor Marat Baskin, un amigo de Jacobo de vieja data, le hizo una entrevista para la revista virtual “Gorki” que con mucho gusto les ofrecemos en español.



Pregunta: Me gustaría comenzar nuestra conversación sobre libros, querido Jacobo, con una pregunta que despertó mi inquietud el mismo día que lo conocí. Su círculo de lectura, ¿es un círculo u otra figura geométrica?

Respuesta: Hay dos formas de lectura: la circular y la cuadrangular. Cuando aún leía libros, observaba la forma redonda de lectura, que es cuando usted recorre un círculo cerrado a modo de una ardilla dentro de una rueda, es decir, siempre lee y vuelve a leer los mismos libros. He aquí unos libros dentro de los cuales pude vivir: A) En cuanto a la religiosidad, soy creyente los jueves y no lo soy los viernes. No obstante, cuando leo la correspondencia del monje Sofroni Sájarov con el joven inglés Balfour, a quien convirtió a la religión ortodoxa, siempre me ataca la sensación de que hay alguien en la habitación. No importa qué religión profesa usted o no confesa ninguna; si quiere vivir una experiencia mística, debe leer este libro. B) Desde mis años mozos admiro las novelas de espías escritas por John le Carré. El espía es alguien que ve lo mismo que los demás, pero saca otras conclusiones. ¿Es que acaso los filósofos no actúan igual? C) Los diarios de Kafka. Me gustan los autores que crean mundos en los que no se puede vivir. Kafka, Beckett… Pero como ellos mismos logran sobrevivir en este mundo, los percibimos como superhombres… Aunque existe también la lectura cuadrangular. Un cuadrado es una figura de cuatro ángulos. Cada ángulo es un autor fundamental, el que sienta las bases. Por ejemplo, lee usted solo lo que se parece a Maupassant, porque Maupassant es un ángulo.



Pregunta: Usted dijo una vez: “Un escritor es el que no puede querer nada en este mundo. Todo lo que ve por aquí ya ha sido tocado por alguien. Quererlo es lo mismo que comer de un plato ajeno. Por eso un escritor inventa un mundo inexistente, que no ha sido tocado aún por nadie”. A su juicio de filósofo, ¿qué va a pasar si un lector, que haya conocido un mundo literario inexistente, quiere hacerlo existente?

Respuesta: Vivir la vida de un personaje literario significa someterse a un proyecto ideado por otra persona. Es una tentación que se remonta a cientos de años. ¿No es acaso lo que exigen las grandes religiones? Que hiciéramos nuestras vidas similares a las de los personajes literarios. Desde el punto de vista de un ateo, de Moisés, siendo Jesús el protagonista.

Por extraño que parezca, se dan casos cuando el autor mismo cede a esta tentación. Un novelista me confesó que, a veces, lo que más quería era convertirse en su propio personaje y no volver a preocuparse por nada nunca más.

A veces hasta los filósofos dicen que la vida misma copia algunos argumentos literarios. No es cierto. La vida es primaria. Un escritor vio alguna nimiedad en la vida y se imaginó que redundaría en algo total, así de simple. Es que el nacimiento de la realidad obedece al mismo principio: lo grande deviene de lo pequeño, y el escritor adivina el argumento antes de que la realidad lo descubra dentro de sí misma.

Hacer de una pulga un elefante, este es el método creativo y el recurso de prever el futuro.



Pregunta: Una vez se dedicó a reflexionar cómo habría sido su vida si hubiera sido mujer. ¿Cómo habría sido su vida si hubiera sido Hamlet? ¿Habría sido su casa el castillo de Elsinor? ¿Cuál habría sido su respuesta a la pregunta: “Ser o no ser”?

Respuesta: El problema de Hamlet era que buscaba una respuesta que conviniera a todo el mundo, mientras que se debe buscar una respuesta solo para sí mismo y tener suficiente resignación para conformarse con ella. Si fuera Hamlet, me sentiría a gusto con aquella etapa de su vida cuando actuaba como loco, lo cual le ofrecía muchas posibilidades: la posibilidad de enloquecer de vez en cuando a Ofelia, la posibilidad de ser mordaz, tirar de la barba a Polonio. ¡Yo no habría buscado algo más grande en la vida y ¡habría escogido con firmeza “Ser”!

Y si mi vida se hubiera vuelto peor que nunca, igualmente no habría escogido “No ser”, sino habría leído de nuevo mi agenda, la parte que dice: “En cualquier situación, por complicada que sea, es mejor vivir como si no hubieras caído en desgracia por casualidad, sino que la hubieras escogido tú mismo, a conciencia y por alguna razón, y esta se debe inventarla. Entonces, uno sobrevive a lo que sea.



Pregunta: Cada lector tiene su propio método para elegir libros: unos los eligen por el nombre del autor, otros, por el prestigio de la editorial, los terceros, atienden los consejos de sus amigos, mientras que los cuartos leen primero el resumen del editor de un libro. ¿Cuál es su método para elegir libros para leer?

Respuesta: Hace tiempos dejé de leer libros. Antes, un libro preferido me enviaba a viajar, pero ahora me siento como un prisionero que tiene permiso para leer solo en presencia de un guardia. El guardia es la realidad que no me deja ingresar al mundo inventado.

Pregunta: ¿Quisiera usted, estimado Jacobo, desempeñarse como redactor jefe de una revista literaria gruesa en los tiempos que corren?

Respuesta: Las revistas gruesas son como el mausoleo, que es un recurso de engañar a la gente, crear una ilusión de que sigue vivo algo que ha muerto. ¡Es tenaz trabajar para la Atlántida hundida! Aconsejaría este cargo a un filósofo principiante, pues ralentiza el tiempo, lo detiene, detiene el mundo, así es como se puede llegar a ser filósofo.


Pregunta: Interesante, ¿qué libros lee su muchacha de servicio? Como ya sabemos, no es del todo ajena al pensamiento filosófico.

Respuesta: Como se sabe, más que todo lee mis tratados. Una vez regresé a casa y descubrí que ella, sin que lo supiera yo, había tachado la palabra “consenso” en mi artículo sobre el narcisismo que se repetía en él 63 veces. Por ser analfabeta y supersticiosa, consideraba que el uso recurrente de esta palabra puede conducir, de forma mística, a mi castración en la vida real. Desde aquella vez la obligo a leer el diccionario de términos filosóficos para que aprenda que “castración” y “consenso” son dos conceptos que no dejan de ser diferentes, aunque podemos encontrar entre ellos algo en común.

Sin embargo, ella es un escritor en potencia, pues lleva una vida torcida. Una vida ideal no permite crear un texto ideal. En cambio, una torcida sí que lo permite.

Pregunta: Sabiendo que no es usted del todo indiferente hacia la filósofa popular Agapita, ¿qué libros le aconsejaría a ella leer usted? ¿Cómo toma sus consejos?

Respuesta: Agapita, como filósofa, se especializa en el despertar de la conciencia de los gatos. Por ahora, no existe literatura alguna sobre este tema. No obstante, procuro inculcarle el amor por los libros. Porque amo los libros más que a la gente, por eso. Porque amo todo lo que es el resultado de un esfuerzo, mientras que el ser humano… Se mira en el espejo y piensa: “Veo que ha resultado algo…”. En cambio, soy indiferente hacia los cuentos de hadas, que tanto le gustan a Agapita, pues se han creado sin ningún esfuerzo, como si se hubieran inventado bajo los efectos de alucinógenos. Además, Agapita debería leer más sobre el amor. Una vez me describió este sentimiento así: “El amor es como un apartamento nuevo. Exageras sus dimensiones, no recuerdas dónde está el interruptor de luz y al principio, estás dispuesto a dormir sobre el piso, sobre un colchón, pero después debes comprar muebles”. Obviamente, Martha debería enriquecer su vocabularioamatorio…



Pregunta: Sostuvo la conversación con Lev Nikoláevich [Tolstói] una vez, y con Aleksandr Serguéevich [Púshkin], ¿no ha tenido la oportunidad de conversar con él?

Respuesta: En términos generales, siento más amor hacia los escritores muertos. La muerte estampa sobre la gente el sello de calidad. Por eso, si me pongo a buscar para mí mismo un modelo de rol, lo más probable es que elija uno de alguien muerto. Aunque también es peligroso seguir sus pasos. La muerte se niega a recibir los productos devueltos, si no te sirve su camisón. Si te encariñas con un muerto, eso es para siempre.

Admiro más a Pushkin que a Tolstói, tal vez por ello no pueda hablar con él, porque Pushkin nunca planeó crear algo grandioso en la literatura. Era un coqueteo con la literatura y estaba dispuesto a inventar una pequeña fruslería. En mi concepto, así es como nace una obra maestra. Con Lev Tolstói a menudo he tenido la impresión de que trataba de levantar un armario. Es lo que le dije.

Pregunta: Ahora viene mi última pregunta que es un tanto íntima, es del ámbito familiar. Cuando supo que su padre, Pável Guelman, es guionista, ¿no quiso dirigir su mirada de filósofo hacia el cine? Como solían decir en tiempos remotos, el cine es el mejor arte de cuantos hay, ¿cuál es su opinión al respecto?

Respuesta: Una vez para ganar un sueldo decente, me metí a escribir diálogos para películas pornográficas. Había por allí un actor, con un bañador y cigarrillo quien exigía que incluyera en las réplicas la palabra “compromiso”. A su juicio, esta palabra los remetía a todos hacia el arte sublime, pues consideraba que el arte sublime estaba batallando contra el arte de masas, por lo tanto, había que aprovechar cualquier oportunidad, así sean las películas porno. Pues la incluí… Todo trabajo creativo es un recurso para no hacer maldades en la vida real. Usted se transporta a un mundo ficticio que no le deja tiempo para hacerlas en este mundo. Pero el cine se ha estancado en la comunicación con la gente, por eso no permite evitar el mal. Mejor me dedico a continuar mi tratado de muchos años sobre una joven sufí que buscaba la fórmula que había aplicado el Creador para crear el mundo.


Las reglas del filósofo Jacobo

Pável Guelman

Traducción: Alejandro Ariel González

Poklonka Editores S.A.S., 2022

ISBN: 978-958-52698-5-9




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