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DESDE DAGUESTÁN, RASUL GAMZÁTOV, POETA DEL CAÚCASO



Todo llevará una evocación singular en esta narración sobre el poeta de Daguestán, tierra de sobrecogedores farallones en las montañas del Cáucaso. Empezaré por los nombres que para un relato sobre un poeta resultan reveladores de su carácter. El Cáucaso, donde se encuentra la tierra de Daguestán y allí Tsadá, el aúl o poblado donde nació en 1923 el poeta Rasul Gamzátov.  El Cáucaso, Daguestán, Tsadá son denominaciones arraigadas en la geografía, la historia, la poesía y el poder denominador del lenguaje.

El nombre de la aldea Tsadá significa “fuego” en el idioma materno del poeta Rasul Gamzátov. Los antiguos griegos Esquilo y Heródoto por primera vez en el siglo VIII-VI antes de Cristo usaron el toponímico “Cáucaso” que significa “montaña de gaviotas”. Así nombraron a esta tierra por sus elevadas montañas que en la ribera norte y nororiental del mar Negro son territorio de gaviotas.  Daguestán, el nombre del país natal de Rasul Gamzátov, significa en idioma avar “país de montañas”. El lugar y su lenguaje son experiencias que moldean la personalidad. Rasul Gamzátov transformará estas circunstancias vividas como niño, adolescente y hombre adulto, arraigado en su territorio en el Cáucaso, en motivos esenciales del lenguaje y la evocación de su poesía.

La historia del siglo XX de la Unión Soviética, de la que hizo parte Daguestán (hoy República de la Federación de Rusia), entrará en la vida, la familia, su vocación de poeta y en la memoria de Rasul Gamzátov. La política de alfabetización impulsada por las autoridades soviéticas en Daguestán pondrá en marcha un programa de formación de maestros para elevar los niveles de lecto-escritura de la población del Cáucaso. Aunque en Daguestán existen más de cuarenta lenguas, el idioma avar, que es la lengua materna del poeta y de 400.000 mil hablantes, es una lingua franca, medio de comunicación en todo su territorio. En las primeras escuelas públicas que abrirán las autoridades soviéticas en la tierra de Gamzátov, se enseñará el ruso y el avar con alfabeto cirílico.

Contando con apenas cinco años, su padre, el poeta Gamzat Tsadása, que fuera traductor al avar de poemas de A. Pushkin, matriculó a su hijo Rasul en la pionera escuela pública desde donde se veían las indómitas montañas de Daguestán. En este año de 1928 el niño Gamzátov recibirá dos experiencias definitivas para su vida, poder nombrar su entorno de niño con un lenguaje que es expresión de arraigo en la tierra natal, belleza lacónica de la palabra en la tradición oral del Cáucaso y música de elaboradas medidas silábicas en dos idiomas de tradición oral y literaria de siglos: el avar y el ruso.

El programa soviético de alfabetización de la población rural de Daguestán y del Cáucaso creó las condiciones educativas para que la poesía oral de Daguestán, la cultura literaria del hogar de los Gamzátov (el padre  Gamzat Tsadáza, campesino de origen, escribía fábulas  y poemas de crítica social que recitaba a sus hijos en las noches de invierno en las montañas caucásicas) y la temprana sensibilidad  hacia la poesía del niño Rasul con el tiempo  se transformaran en el impulso creador de su vocación de escritor.

En el Cáucaso y en Daguestán las expresiones del canto, la poesía oral con su sencillo léxico, su humor realista sobre los personajes y las situaciones, su sintaxis precisa, las oraciones de carácter aforístico, los epítetos y adjetivos sin rebuscamientos que comunican un atributo contundente, un juicio y una valoración ética y estética, todo ello proviene de una antigua tradición de arte oral que produjo un oficio de intérpretes y poetas  con reconocimiento social y cultural en las tierras del Cáucaso. Así lo evoca en uno de sus versos Rasul Gamzátov:

“Como a un duelo de ashug con ashug, me voy a retar yo mismo a la lid de la canción”.

Literalmente “ashug” quiere decir enamorado con pasión. Como trovadores medievales o juglares de vallenato en Colombia, los ashug, poetas populares, iban por el Cáucaso ya fuera componiendo canciones de amor, de elogio a las creencias del islam, satíricas contra los desafueros del poder, de crítica a las costumbres o de elogio de estas. Los trovadores ashug pueden ser muy diestros en la ejecución de instrumentos propios de los pueblos del Cáucaso. Con la zurna (flauta de la familia del oboe), muy extendida en Daguestán, se acompañaban los declamadores ashug en fiestas, celebraciones y torneos. Un ashug podía ser también poeta improvisador, componía a partir de temas líricos de la tradición oral.

El poeta Rasul Gamzátov debió familiarizarse con este espléndido arte tradicional del Cáucaso al terminar en 1939 la escuela pedagógica. Durante un año fue maestro de escuela en las montañas de su aúl natal. Pero el teatro atraía su atención y decide ser consueta en los espectáculos del teatro avar de Daguestán. Recorrió durante cinco años montañas, aúles, escuelas públicas, viejas encrucijadas en los caminos, junto con la compañía de teatro avar. En esos lugares seguía viva la fama del Homero del Cáucaso, Sulciman Stalskii, un legendario ashug que dejó por todo Daguestán grabados en la memoria de sus oyentes sus poemas donde criticaba las condiciones de las mujeres en el Cáucaso sin derecho a educarse; sus bellas composiciones amorosas nutrían la tradición oral. Con tan sólo 18 años Rasul Gamzátov impregnaba su determinación de ser poeta, en este contexto de la poesía oral y escrita del Cáucaso, de sencillos y provocadores diálogos, de réplicas surgidas de la vida emocional de la gente, de improvisaciones sobre referentes conocidos propios de la tradición del ashug. También Rasul Gamzátov llevó una vida de ashug, trovador, recitando sus versos en escuelas, en la radio donde también tuvo oficio de actor. Pero la historia irrumpió con masacres, bombardeos y el tenebroso fascismo. En el año de 1941 sus hermanos Mohamed Gamzátov y Ajilechi Gamzátov se alistaron como soldados en la Gran Guerra Patria. Una madrugada de junio de 1941 sin aviso de guerra Hitler invadió la URSS. Al Cáucaso llegó el espectro de la guerra y también el sentimiento del soldado que entrega su vida por su tierra como en tantas otras épocas del pasado.  Daguestán desde el año 1741, cuando los montañeses derrotaron un poderoso ejército iraní, fue legendario por el heroísmo de sus gentes. Esa derrota infringida al ejército de Irán quedó acuñada en un aforismo “Si es tonto el Sha, se va en guerra contra Daguestán”.

El comienzo de la derrota de la más mortífera máquina bélica de aquella época comenzó con la derrota en Stalingrado del ejército nazi alemán.  Allí murió uno de los hermanos del poeta Rasul, otro quedó en los campos de batalla de Sebastopol. Esta tragedia familiar, la destrucción de las ciudades en el Cáucaso, en Rusia, en la URSS, el brutal genocidio nazi contra los pueblos soviéticos marcaron la poesía y la vida de Rasul Gamzátov.

Muchos de los poemas que están en este libro traducidos al idioma español evocan y comunican en un lenguaje de realismo desolador, con un oficio poético de gran belleza, la ruina y la devastación de aquella guerra. Y la compasión por los caídos en el campo de batalla. El poema “Grullas” crea una imagen que conecta el significado mítico de estas aves, propias de Eurasia, Rusia y el Cáucaso, con la metamorfosis de los cuerpos de soldados que yacen entre la soledad de los campos de contienda.

En 1945, año en que termina la guerra con la caída de Berlín y con Hitler acorralado y derrotado en su bunker por las tropas del ejército soviético, un poeta de 22 años empieza sus cursos de poesía en el Instituto de literatura Maxim Gorki de Moscú. Su primer libro “De amor que arde y odio que hierve”, inicia su camino de poeta. Rasul -nombre del poeta significa heraldo- será durante casi medio siglo el gran poeta de Daguestán.

Sus tópicos van a ser por sobre todo el idioma como vehículo de un modo de pensar y sentir, el idioma natal avar, las tradiciones y las costumbres de su tierra, un apego apasionado y de nostalgia poderosa por Daguestán; el amor, motivo lírico tan propio de los ashug, el amor siempre como el irrevocable destino del poeta del Cáucaso y la soledad del ser humano sin su tierra natal, a la que vuelve con el dolor de la nostalgia poética.

La poesía de Rasul Gamzátov (formado en un periodo de transformaciones políticas y culturales que convirtieron las lenguas del Cáucaso en vehículo de las identidades locales) va y viene de su vida personal, del ancestro oral caucásico, de su formación en literatura rusa a sus referentes concretos enraizados en la vida, los seres, los lugares, los objetos domésticos, los ideales culturales, el terruño, el mundo de la naturaleza y de la vida, la experiencia del tiempo ineluctable. Así el entorno del niño, del joven y del viejo adquieren la plenitud del símbolo creado por el arte de su poesía.

Hay una condición lingüística de la poesía de Rasul Gamzátov que la hace particular debido a las circunstancias idiomáticas en las que surgió. El poeta escribía en un idioma de un pueblo caucásico de trescientos mil habitantes. Fue traducida al idioma ruso para un público lector que en número superaba a los hablantes del avar. Gracias a las traducciones al idioma ruso la obra de Rasul Gamzátov fue amada y citada en todo el territorio de la URSS: en Asia Central, en Kazajstán, en Rusia, en Georgia y en Azerbaidzhán.

El arte de la traducción hizo posible que la poesía del poeta del Cáucaso venido de Daguestán adquiriera en sus textos vertidos al idioma ruso, del cual se ha hecho esta traducción al español, una forma literaria y lingüística que no traiciona la forma poética ni los sentidos, ni la emoción poética ni la información cultural de su poesía.  A veces se confunde la imposibilidad de traducir con la idea de que un texto que va a traducirse está repleto de denominaciones etnográficas. Un gran poeta no es un antropólogo que reúne objetos con nombres etnográficos exóticos. Y Rasul Gamzátov hizo una gran poesía que comunica la singularidad de su experiencia poética y de su territorio (no necesitó nombrar las docenas de nombres que se le da a un ovejo en las laderas del Cáucaso, la tierra del vellocino de oro).

El trovador del Cáucaso, el poeta Razul Gamzátov, el ashug de Daguestán, país de montañas, en esta traducción al español, llevará a sus lectores los temas de nuestra condición humana universal: el amante que padece su nostalgia, las mujeres y el amor, el dolor de la muerte, la madre del hijo que no volvió, la belleza misteriosa del tiempo, el paisaje escarpado de las  montañas, el Cáucaso y Daguestán como una predestinación existencial; los soldados en la noche antes de la batalla decisiva, la patria como la quimera apasionada, la crítica de las costumbres sociales. Y de las páginas de este libro de poemas emergerá un símbolo y un referente de belleza sin olvido: la grulla que vuelve a la memoria de la poesía.

 

 Bogotá febrero 10 del 2024

Rubén Darío Flórez Arcila

Filólogo, escritor y traductor

Profesor Universitario


¡Te doy las gracias, Poesía!

 

Porque indagar pudiste

el camino a la más miserable casa

y otorgaste un idioma al pobre,

nacido en santa llama,

¡Te doy las gracias, Poesía!

 

Porque la juventud en hora de amor,

susurrando con labios ardientes

versos inmortales que tuyos son,

bebe de una fuente inagotable,

¡Te doy las gracias, Poesía!

 

Porque burlados fueron

aquellos que engrasan con sebo de cordero,

porque delante de nadie los versos

se arrastran por el suelo,

¡Te doy las gracias, Poesía!

 

Por el amor, el honor y la belleza

que han sido cantados por tus cuerdas,

porque tiene el poeta

un solo juez que es su pueblo,

¡Te doy las gracias, Poesía!

 

Porque no permitirás que caiga

aquel cuyos huesos se ha roto

trepando por enriscadas lomas

o cuando desciende por farallones potentes,

¡Te doy las gracias, Poesía!

 

No es culpa tuya si el mundo se enfanga

en odio brutal y en enemistad.

Fuera tu voluntad, inmediatamente ahora

que extendiera el amor su potestad,

¡…Te doy las gracias, Poesía!

 

Rasul Gamzátov, pronto publicaremos un libro de sus poemas traducidos por Rubén Flórez

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